martes










En la ciénaga grande del Magdalena, entre el agua dulce y el mar está Trojas de Cataca. Este municipio enmarcado por la desembocadura del rio Aracataca ha presenciado el terror de la violencia. Trojas era uno de los pequeños municipios que componen los llamados “pueblos paratíficos” son los que están sobre el agua, son: nueva Venecia, Buenavista y Trojas. Para llegar allí es necesario tomar un bus desde Santa Marta hacia Barranquilla, se baja en Tasajera en este caserío se toma una lancha en las que  viajan los habitantes de estos pueblos. El trayecto demora alrededor 1 hora y 20 minutos, se aprecia un paisaje adornado de arboles, parece una jungla; puedo decir que me sentí como si estuviera retrocediendo décadas. 

Trojas está solitario, abandonado y desolado. Sus habitantes tienen miedo de regresar muchos adaptaron su proyecto de vida a la ciudad y otros como María y su familia tratan de iniciar de nuevo sus vidas en lo que queda de las casas de madera. En trojas las calles no son de asfalto, no se transportan en carros o bicicletas ni tampoco hay energía eléctrica. Es un lugar muy diferente a lo normal, a mi llegada vi una especie de isla, en ella el prado completamente crecido tapaba la puerta de la casa de madera que corroída por el tiempo y la falta de mantenimiento ya amenazaba con desaparecer. Entramos por un canal de agua y llegamos a lo que creo era la plaza  y a la vez la cancha de futbol,   también la naturaleza hizo lo suyo, la escuela y la iglesia mostraban que allí se tenía una vida placentera y sencilla.

En Trojas de Cataca así como en los otros dos pueblos como mencioné antes; la violencia hace más de una década (año 2000) tomo por victimas muchos de los jóvenes, ancianos y niños que allí Vivian, Este pueblo vivió una masacre. María era una joven de 15 años cuando a Trojas llegaron paramilitares que aseguraban que  los habitantes de este pueblo eran colaboradores de la guerrilla, ella , su madre y hermanos, se alcanzaron a esconder. Recuerda María que llegaron a eso de las 5 de la tarde, en estos pueblos no hay energía eléctrica por esta razón pudieron pasar desapercibidos. Cuenta que llegaron a la plaza y empezaron a llamar con lista en mano a primos y amigos de María, pronto fue de noche y la oscuridad empaño la barbarie. A la mañana siguiente con una nota en la iglesia les ordenaban abandonar el pueblo ese mismo día.
Conocimos a los tíos de María, ellos se marcharon en el 2000 pero fueron los primeros en retornar, su casa es muy sencilla, hecha de madera y objetos reciclados de la ciudad.  Tienen caimanes, cerdos, gallinas, bueno muchos animales. Me impresionó, cómo en tan poco espacio tienen  unas especies de fincas, no necesitan energía eléctrica, allí el paso del tiempo no se siente, no hace falta el reloj.

La pesca es la mayor actividad de subsistencia que tienen los pobladores de Trojas.


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